La Industria Farmacéutica y la Resistencia al cambio.

Es evidente que la resistencia al cambio, y más en los días que corren, es uno de los principales frenos para avanzar en las empresas. No hay duda de que “cambiar” supone un esfuerzo, y algo más difícil aún de afrontar: produce miedo.

Cuando algo funciona, o por lo menos los informáticos así lo creen, «mejor no tocarlo». Y esta opinión se extiende por lo ancho y largo de los mares (y no sólo en el mundillo informático).

Si has jugado alguna vez al ajedrez, seguramente te enseñaron el conocido jaque pastor. Era una jugada con la cual, al inicio de la partida, en apenas cuatro movimientos, conseguías dar jaque mate a tu adversario. Y además te invadía una sensación de placer indescriptible.

De pequeño, servía además para testar al rival, pues sólo funcionaba cuando el adversario era muy malo o acababa de iniciarse en este juego. Si en la primera partida le colabas un jaque pastor, las siguientes partidas con tu compañero prometían ser un aburrimiento soberano.

También era este un movimiento arriesgado, pues si tu rival lo conocía,  comprometías el futuro de la partida al sacar la dama demasiado pronto. Así que comienzas a cambiar las aperturas de una manera natural, porque el riesgo beneficio del jaque pastor ya no compensaba. Cambié mis aperturas. Di el salto. Evolucionas, y entonces comienzas a disfrutar del ajedrez (y a ganar algún que otro torneo).

Llevo muchos años trabajando dentro de la industria farmacéutica y observo que seguimos haciendo el jaque pastor en cada uno de los procesos: marketing, visita médica, comunicación, procedimientos internos,… Además nos refugiamos en excusas, que ahora no es momento de detallar, para no cambiar de modelo.

Creemos que el riesgo de cambiar es enorme y por lo tanto, seguimos igual. Y lo que realmente hay detrás es miedo. Miedo a tomar decisiones diferentes. Miedo a ser los primeros dentro del sector ejecutando jugadas diferentes. En definitiva miedo a tomar cualquier decisión necesaria para afrontar un futuro que se avecina incierto. Pero es que al otro lado del tablero, el jugador que tenemos, saca el caballo en el tercer movimiento. Y entonces la partida se torna, como poco, más emocionante.

La mayor compañía hotelera del mundo no tiene hoteles (Airbnb). La mayor compañía de transportes (Uber) no tiene vehículos propios. ¿Cómo será el mayor laboratorio farmacéutico dentro de unos años? ¿Qué hará? No sabemos lo qué hará, pero sí lo que no hará, y estoy seguro que no será el jaque pastor.

 

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