Y si no, nos enfadamos.

Ben (Bud Spencer) y Kid (Terence Hill), un mecánico y un camionero, van a hablar con el jefe de la mafia para comentarle que los hombres de su banda han destruido su “buggy” y que debe reponérselo por uno idéntico. El mafioso, con tono desafiante les pregunta: ¿Y si me niego? A lo que Kid, después de dudar un momento responde: Y si no, nos enfadamos.

Normalmente las personas se enfadan cuando ven frustradas sus expectativas, o cuando se les lleva la contraria, o cuando no entienden el porqué de una situación… Son variadas y numerosas las razones de un enfado. Y lo habitual es que, fruto de ese enfado, las decisiones que se tomen en ese momento no sean las más correctas.

Las empresas también se enfadan. Por ejemplo, cuando no cumplen con sus objetivos según lo previsto. También se ponen nerviosas cuando los cambios a los que tienen que adaptarse son rápidos y no saben cómo hacerlo. O cuando cometen tremendos errores que afectan a su imagen y reputación.

Y, fruto de ese “enfado”, toman decisiones que no siempre son adecuadas al momento. Se necesita un proceso interno de reflexión, de maduración, de planificación, para redirigir la estrategia. No se puede cambiar de modelo de golpe y porrazo.

Cuando una multinacional farmacéutica comete delitos de corrupción en China, Europa y Asia o EEUU, resulta culpable ante los tribunales, y la sanción por esas prácticas es muy elevada, se tambalea su modelo interno y externo. Entonces no queda más remedio que replantearse todo desde sus cimientos.

Y es aquí donde radica el problema, porque ese cambio necesario se plantea fruto de un “enfado” y del miedo a cometer los mismos errores. No es un cambio de modelo pensado, lógico, con planificación y responsabilidad. Esa empresa se va al extremo. Sus decisiones y relaciones con sus empleados, sus clientes y grupos de interés se van al otro lado del péndulo.

La industria farmacéutica está intentando dar un giro, que para muchos es inesperado, y para otros no tanto. Un cambio que debe ser natural, en un mundo que evoluciona, y que afectará a las estrategias de comercialización y a todas sus relaciones con los grupos de interés: médicos, pacientes, organismos, asociaciones, sociedades científicas… Pero por favor, que sea un cambio de filosofía, de concepto, de modelo de negocio pensado con coherencia y responsabilidad. No fruto de un enfado.

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